Brilla la tapa en pantalla, neón que no perdona, archivos sin sombra: carpetas que suspiran. Un Zip que canta, comprimido en llama, bytes como relámpagos, guitarras de hilo digital.

La ética titila en un rincón azul: manos que comparten y manos que guardan, la música, planta salvaje entre permisos y gustos, alimenta nostalgias, prende fuegos privados.

— Fin —