La creatividad no es un recurso finito, no es un pozo que se seca cuando lo vaciamos. Es un río que fluye constantemente, llevándonos a nuevos horizontes y nuevas posibilidades. Y es nuestra tarea, como creadores, encontrar la manera de navegar por sus aguas turbulentas, de encontrar la voz que nos permita expresarnos de manera auténtica y verdadera.

La escritura, ese oficio mágico que nos permite capturar los sueños y las pesadillas, los miedos y las esperanzas, es un viaje sin fin. Un viaje que nos lleva a través de paisajes desconocidos, a veces hermosos, a veces desolados, pero siempre emocionantes. Y es en este viaje que nos encontramos con la verdadera esencia de la creación: la capacidad de dar vida a algo que no existía antes.

Cuando no queden más estrellas que contar

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